Y si no es por prensa, cuando menos sí por soberanía territorial del Estado

 Carlos Ramírez

Los últimos videos del Cártel Jalisco Nueva Generación para exhibir su capacidad armada constituyen un desafío al monopolio de la fuerza del Estado. Y si además un grupo criminal lanza amenazas contra ciudadanos y empresas, entonces el reto debiera tomarse como institucional.

De todos los grupos delictivos operando, el más arrogante es el Cártel Jalisco, aunque quedó la marca de octubre de 2019 cuando el Cártel de Sinaloa amenazó con dinamitar vehículos cerca de zonas habitacionales militares para lograr la liberación de Ovidio Guzmán López, hijo del Chapo Guzmán y encargado del área de tráfico de fentanilo por ese grupo delictivo.

 


Otros cárteles o bandas menores no hacen tanta ostentación de su capacidad armada de fuerza y han tratado de eludir la confrontación directa con las fuerzas de seguridad, a menos que sean atacadas o confrontadas.

El hecho concreto es que cárteles, bandas u organizaciones del crimen organizado han avanzado en tres frentes operativos: el control territorial, el manejo de propaganda efectiva en redes sociales y la capacidad de construir una fuerza mercenaria armada con armas de contrabando de Estados Unidos que atravesaron la frontera y tienen en México verdaderos tianguis de armas de todo tipo.

La ostentación del Cártel Jalisco y del Cártel de Sinaloa es, en sí misma, un desafío a la autoridad de seguridad del Estado. El video de amenazas del Cártel Jalisco contra medios de prensa puede leerse como una provocación que derivó en una victoria simbólica del crimen organizado porque no generó ninguna decisión real Estado para responder al desafío.

De todos los grupos delictivos, el Cártel Jalisco es el que tiene como prioridad el control de zonas territoriales y hasta ahora ha fijado su cuartel general en Michoacán y de manera simbólica en Aguililla por ser la zona de nacimiento del líder del grupo, Nemesio Oseguera Cervantes El Mencho.

Este grupo ha sido insistente en difundir videos para exhibir su capacidad de fuerza: mercenarios vestidos con traje de faena de combate, armas de alto poder, camionetas con blindaje rudimentario e ineficiente y capacidad de organización. No se tienen datos de existencia de algún liderazgo con enfoque político como para suponer que este cártel anduviera en busca de constituirse en un grupo armado con propuesta política que ponga en un brete al Estado si domina zonas territoriales y se asume, dentro del derecho internacional público, como fuerza beligerante.

Asimismo, otros grupos delictivos han ido capturando estructuras de gobiernos municipales y estatales para fortalecer y garantizar el funcionamiento de sus actividades delictivas, aunque hasta ahora tampoco se perciben intenciones de imponer a cuadros delincuenciales como funcionarios de los distintos niveles de Gobierno. El objetivo ha sido solo controlar policías municipales y autoridades locales para evitar las persecuciones de seguridad.

El mensaje del Cártel Jalisco contra medios de comunicación se centra de manera exclusiva en la imposición de una censura en contenido informativo respecto a la cobertura de la guerra entre este grupo contra autodefensas en Michoacán. Sin embargo, al amenazar de muerte a una periodista y a varios medios de comunicación este grupo está escalando provocaciones que pudieran generarle nuevos conflictos al Estado.

Hasta donde se tienen datos, la estrategia nacional de seguridad no tiene ningún apartado que contenga algún plan específico para combatir, desarticular, desarmar o confrontar a los principales cárteles del crimen organizado que operan en México y que tienen bases operacionales en Estados Unidos. Las estrategias de seguridad de gobiernos anteriores se centraron en buscar el descabezamiento de los principales cárteles, aunque la capacidad escalafonaria de emergencia mantuvo la vigencia del cartel por sí mismo y de sus actividades delictivas. Hoy, en cambio, no hay ninguna decisión para desarrollar operaciones contra las estructuras y dirigencias de los grupos delictivos.

Aunque el Cártel Jalisco carezca de la decisión final para cumplir sus amenazas, de todos modos el video del lunes pasado fue un desafío al Estado.

Política para dummies: La política es, en sí misma, una estrategia de seguridad del Estado.

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