Andrés Manuel, vive en una realidad paralela


Rubén Iñiguez

Desolador es el panorama económico, pero más triste es ver que la máxima autoridad del país sigue sin ver ni oír nada que no sea el aplauso de sus súbditos directos y de aún miles de seguidores que le dan el derecho a seguirse equivocando.

La situación del coronavirus para el presidente, es mediática, los medios pretenden sembrar pánico. Su política personal, sometida a la decisión del timorato Subsecretario de Salud, Hugo López Gatell Ramírez, que no se anima a contradecirlo.

Si el conflicto de salud mundial se causó por  una confrontación comercial entre China o Estados Unidos, por una guerra virológica, el asunto real es que tenemos el virus en México. Los italianos muy parecidos en estilo al nuestro, de gran pasión y alegría por vivir, y los españoles lamentan nuestra incredulidad. Estamos salvados por el manto de la Virgen de Guadalupe, por el calor intenso, por lo que nada mejor que Acapulco, para que el sol mate al invasor.

El índice de mortalidad del virus es relativo. Se le ha cuestionado en redes. Lo cierto es que Jalisco se anticipó en las medidas preventivas al gobierno federal. Un gobierno paralizado, lento que comienza porque el principal, no cree en el virus y que a regaña dientes, aceptó entrar en la fase 2 de contingencia.

Jalisco colocó filtros en sus aeropuertos, e incluso anticipó los recesos escolares que a pesar de no asistir de manera presencial, los estudiantes seguirán avanzando en su aprendizaje en línea, logrando metas desde su domicilio, y asesorados por una plataforma oficial. Por otra parte, hasta el acoso escolar, que está llegando a extremos inimaginables, también ha tenido un periodo de receso.

El problema es que muchas instituciones se están paralizando en sus relación maestro-alumno, por este tipo de temas, por lo que este receso obligatorio, enfriará un poco la creciente ola de denuncias, fundadas o infundadas que saturaban las redes sociales.

El segundo gran tema en que esperábamos pronunciamientos, es el  asunto económico. No se ordenó el descenso de la producción de petróleo en Pemex, ni se estableció otra cosa en que gastar lo último que queda del Fondo de Estabilización de los Ingresos de las Entidades Federativas (FEIP) en defensa del peso. Ni siquiera, el Estado Mexicano pudo resolver con acierto el asunto planteado de la Constellation Brands, la Cervecería de Mexicali, que genera empleo, inversión, e impuestos, y ciertamente consume 2 litros de agua para generar un litro de cerveza.
Operando con toda la legalidad posible,  además de cubrir toda la tramitología que te piden, para procurar tenerla en orden, la empresa se negó a resolverlo mediante una “consulta popular”. Si hubo algunos ejidatarios inconformes que pelean por el derecho del agua tan vital en esa parte del país. Sin embargo, no vino una resolución conforme a derecho, vino una solución a lo AMLO. “Una encuesta con el pueblo bueno y sabio”. La industria aludida optó por anunciar que prefiere migrar a otras tierras en que exista certeza y legalidad para la inversión, y que no es su función perder el tiempo en encuestas populares.

Estos errores son los que siguen marcando las diferencias entre el sector público y el empresarial, no hay solidez,  no hay certidumbre, y mucho menos incentivos para que muchos inversionistas decidan voltear a ver a nuestro país.

Aún falta valorar el golpe que provocará el descenso del precio del petróleo, que golpeó a muchos emisores de bonos y acciones del ramo petrolero, que se convirtieron en basura inclasificable para el crédito. La visible irresponsabilidad de México en esta materia afecta los acuerdos petroleros, y esto es perceptible a nivel internacional. México no es respetuoso en este gobierno de los acuerdos internacionales. Este golpe puede alcanzar a Pemex, cuya deuda exterior pesa demasiado, debe cuatro veces su capital activo, sus cifras llegan a miles de millones de endeudamiento. Aquí tampoco se hizo algún cambio saludable, pues lamentablemente todo sigue igual.

El turismo se sostiene con alfileres. Ciertamente aumentó, pero su decrecimiento es lógico por el problema mundial de salud. Seguimos adelante con los trenes, aeropuertos y refinerías, que a decir verdad, no llenan los empleos, no hacen el desarrollo y son vistas con oposición y escepticismo. No, no hay cambios, solamente los índices económicos que van a la baja, la descomposición de nuestra débil económica, arrastrada por las limitaciones del problema viral, y una falta de claridad, de respuestas que suponíamos se darían con bombo y platillo, en la reunión de Banqueros de México en Acapulco, pero no ocurrió nada.

“Las reglas son las mismas, nada ha cambiado” es lo único que se confirmó. Eso es confirmar el fracaso económico, incrementar la falta de inversión, y aumentar el desempleo. AMLO no responde a la realidad, no responde más que a su fantasía. Llego una crisis con 4 cabezas, peso, petróleo, virus, y el activo feminismo, pero no lograron tener una respuesta y un cambio congruente.


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