Tercera ola de COVID-19 y "compras fantasma" en Oaxaca


El gobierno de Alejandro Murat enfrentará en Oaxaca la agresividad de la tercera ola de COVID-19 con insumos y servicios solo en papel pero inexistentes, porque las medicinas, insumos y servicios fueron adquiridas por medio de compras fantasmas y fraudulentas a empresas consideradas como fantasma.

En diversos reportajes se han develado las compras que los actuales titulares de la secretaria de Administración Germán Espinosa Santibáñez y el secretario de los Servicios de Salud del Estado de Oaxaca, Juan Carlos Márquez Heine han realizado compras a empresas consideradas por el SAT como fraudulentas.

El gobernador Murat Hinojosa declaró en esta semana a la entidad en semáforo naranja, es decir, a un paso del cierre total, esto, por la gravedad de los dos contagios que hasta el día 29 de julio de 2021 se contabilizaron  19 mil 102 casos notificados, de los cuales 12 mil 878 confirmados y lamentablemente mil 212 defunciones.

La gravedad en la administración estatal en materia de Salud es que pronto se llenarán las camas de los hospitales sin que personal médico cuente con los insumos suficientes, ya que sólo existen en papel.

La emergencia sanitaria empezó con el toque de queda en Santa María Tequisistlán, en la región del Istmo de Tehuantepec, ordenada por el presidente municipal Roel Filio, quién afirma que para enfrentar la pandemia sólo cuenta con dos ambulancias, una clínica donde se realizan pruebas y se tiene contacto con el hospital de Juchitán de Zaragoza para trasladar a los pacientes que se vayan reportando.

Dijo que como medida de apremio, el Ayuntamiento apoya a las familias dándoles tanques de oxígeno y medicamentos donados por ciudadanos altruistas que viven en otras partes del país, principalmente de estados como Puebla, Querétaro, Veracruz y Michoacán, además de Morelos.

La indolencia de los funcionarios estatales en materia de salud es evidente: justificar compras para llenarse las bolsas de dinero y dejar en el abandono a los oaxaqueños en uno de los estados más pobres del país.

El desmantelamiento de los Servicios de Salud empezó con la administración de Gabino Cué Monteagudo. En 2016 se detectaron irregularidades en la cuenta pública 2015 por la entonces Auditoría Superior del Estado de Oaxaca (ASEO) que requirió al gobernador reintegrar 126 millones 789 mil 324 de pesos por diversas irregularidades en su aplicación.

De acuerdo con la Cuenta Pública 2015 y el avance hasta el segundo trimestre del año de la Cuenta Pública 2016, los presuntos desvíos fueron documentados en la Secretaría de las Infraestructuras y Ordenamiento Territorial Sustentable (Sinfra), la Secretaría de Turismo y Desarollo Económico (STyDE), los Servicios de Salud de Oaxaca (SSO), Caminos y Aeropistas de Oaxaca (CAO), el Instituto del Patrimonio Cultural del Estado de Oaxaca , la Comisión Estatal de la Vivienda (Cevi),  la Comisión Estatal del Agua (CEA) y en el Instituto del Patrimonio Cultural del Estado de Oaxaca (INPAC).

Si los oaxaqueños pensaron que con la administración de Gabino Cué habían visto lo peor, con la presente administración se demuestra que han superado a sus predecesores y por mucho.

Lo peor de esto es que este esquema se quiere duplicar en el Estado de Morelos con la postulación de Eduardo Murat Hinojosa a la gubernatura de esa entidad.

Se demuestra que los gobiernos estatales son considerados como “minas” de recursos, que pueden ocuparse a diestra y siniestra justificándolos con compras fantasma a empresas fraudulentas.

Ese es el gran negocio de la política….y de los Murat.

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