Venezuela privatiza su petróleo

Rubén Iñiguez.

En Venezuela se tomó la drástica decisión de privatizar el petróleo, garantizando la apertura para la inversión extranjera en un esfuerzo desesperado por mantener a flote la economía y conservar el poder al frente de Nicolás Maduro.

La soberanía de Venezuela en sus recursos petroleros, fue el discurso central de la revolución iniciada por Hugo Chávez, quien dilapidó alrededor de mil millones de dólares en políticas asistencialistas para lograr el apoyo popular y, por otra parte, apoyar al gobierno de La Habana, a quien le deben gran parte de su arribo al poder, y quien, dicho sea de paso, sigilosamente se apoderó del ejército, de la economía y hasta de las actividades notariales en Venezuela. Esto lo da a conocer la obra de Diego G. Maldonado “La invasión consentida” en el que denuncia como se entregó un país, su ejército, y técnicamente todos sus recursos a otro país, el de Cuba.

Por décadas utilizaron el discurso de “petróleos para los venezolanos”, era la forma en el que le daban sentido de pertenencia a su pueblo, porque hacían creer a sus ciudadanos, que al menos alguien protegía un recurso natural bastante valioso para ese país latinoamericano. A esto le sumamos la ineficacia de sus malas administraciones, así como un saqueo constante y una evidente corrupción que marcaron a petróleos de Venezuela, (conocido por sus siglas como PDVSA), una compañía de las más grandes del mundo, que había registrado tiempo record en perforación de pozos, además de tener las mayores reservas de hidrocarburo. Sin embargo, a pesar de que este país sudamericano era una potencia interesante en materia de combustibles, solo bastaron dos gobiernos populistas, (el de Hugo Chávez y el de Nicolás Maduro), para exprimir un recurso tan preciado para la república bolivariana.

Rafael Ramírez, quien fuera director de PDVSA, y quién rompió con el gobierno de Venezuela en 2017, acusó a Maduro de fraguar una privatización sigilosa, aparte de todo, la producción de petróleo de Venezuela ahora es inferior a menos de un tercio de cuando tomó el poder Hugo Chávez.

Maduro no ha podido evitar caer al nivel más bajo en el precio del barril de hidrocarburo. A pesar de ello, con todo y las sanciones que le habían impuesto a la petrolera estatal venezolana PDVSA de parte de los Estados Unidos el año pasado, estas últimas dos semanas volvieron a enviar seis buques con un promedio de 173 mil barriles por día de crudo y combustible venezolano a Cuba en lo que va del mes de febrero, según datos de Refinitiv Eikon. ¡Era necesario apoyar a su mentor político!

Durante todo el 2019, Cuba ha enfrentado una escasez de todo, no solo de combustible, luego de que las sanciones de Estados Unidos agravaron una crisis de liquidez que comenzó con la disminución de la ayuda venezolana.

Es muy probable que exista una nueva sanción a PDVSA, por lo que la decisión de privatizar el petróleo sea, por una parte, la presión que ha estado ejerciendo EUA durante los últimos 4 años por tanto crudo que manda a la isla caribeña, y el saqueo constante a su principal petrolera, misma que han dejado en números bastante críticos.

PDVSA, está cediendo prácticamente todo el control a inversores extranjeros, pues naciones como Rusia, China e incluso Estados Unidos a través de su gigantesca empresa CHEVRON, serán los principales beneficiados de esta decisión, ya que se harán cargo tanto de las políticas y las responsabilidades operativas de la paraestatal.
Existe otro dato que llama mucho la atención, y es que este cambio desesperado sea confiado a un militar de la Guardia Nacional, Manuel Quevedo, un extraño e inexperto en la industria del petróleo.

Curiosamente, en México se nombró a un pasante de agronomía, Octavio Romero, como director de Pemex, también con falta de experiencia en el ramo petrolero.

Las seis refinerías que funcionan en México, procesan 2.1 veces menos crudo que el año pasado, pese a la inyección de 25 mil millones de pesos, muchos de los cuales se destinaron a la refinería de dos bocas, que aún sigue en construcción.

En 2019, petróleos mexicanos cerró con seis retrocesos al hilo en materia de producción. Por lo que afronta problemas de mantenimiento muy serios. Han tenido que recurrir a los “spots institucionales” apelando al nacionalismo, ante el creciente éxito de nuevos importadores de gasolina, que están superando a Pemex, que responde nuevamente con una práctica desleal de comercio, una vez que autorizó y cobró por esas concesiones.

El esperado programa de inversiones privadas no llega, aunque se dio una supuesta preponderancia a Alfonso Romo para liderar la recuperación. El problema es que con las cenas de “coperacha entre empresarios” se ahuyentará más el flujo de inversión en México. Pero lo más grave de todo, es que en vez de que el huachicol se terminará, aumentó, y aunque le metan miles de millones de pesos, el gobierno de Andrés Manuel, tendrá que admitir que Pemex es un lastre para México, no la llave de su desarrollo mientras sigan esas prácticas. ¡Espero no sea demasiado tarde!
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