Carlos Ramírez.-
WASHINGTON, D.C.- Luego de los primeros cien días en la Casa
Blanca que indican el plazo funcional del bono electoral, el saldo que se
percibe aquí no deja satisfechos ni a críticos ni a aliados, pero es el más
cercano a la realidad: el tránsito político del gobierno personal de Donald a
la institucionalización de la Administración Trump.
Algunos analistas comienzan a entender el estilo personal de
gobernar de Trump: se equivocaron los que supusieron que se la jugaría hasta el
fondo con el proyecto ultraconservador ideológico y también fallaron con los
que decían que iba a ser echado del poder por la ofensiva violenta de los
liberales demócratas que perdieron las elecciones presidenciales.
Como todos los presidentes, Trump llegó con sus propias
ideas, aunque como todos los políticos sabía que no podría instalarlas como
dominantes. Por eso sus primeros cien días fueron de agobio político, de
decisiones con prisas, de lenguaje agresivo como si estuviera en campaña y de
encasillamiento de adversarios para disminuir su oposición.
Trump arribó a la Casa Blanca con ideas de la derecha
tradicionalista y puritana, pero en el fondo su tarea central ha sido la de
gobernar con/para el poder, con el único objetivo político de conservar el
cargo y a partir de ahí enfilarse hacia la reelección presidencial en el 2020
Trump ha tenido que moverse entre dos posiciones radicales:
el tradicionalismo como ideología y el proyecto funcional de la derecha
económica. A pesar de haber sido caracterizado en medios militantes como un
político imprudente y dominante/dominado, Trump ha sabido marcar su territorio:
el ascenso y caída de su superasesor Steve Bannon --el ideólogo intransigente
de la supremacía blanca y el tradicionalismo irracional-- debe ser analizado en
el escenario de las prioridades. Trump se percató que no podía impulsar de
manera simultánea el proyecto ideológico y moral y el modelo de mercado
absoluto y el marginamiento de Bannon fue el mensaje de que la prioridad de
Trump sería la del poder en acto y no la del puritanismo como revolución moral.
El mensaje que dejó el desplazamiento de Bannon del Consejo
de Seguridad Nacional fue el primer indicio de la profesionalización del poder.
El pensamiento supremacista de Bannon carecía de alguna aportación en las
gestiones del poder y del gobierno desde la Casa Blanca, sobre todo en la
oficina que se encarga de la seguridad del Estado estadunidense. La ideología
conservadora no funciona para administrar el poder, aunque seguirá como parte
del cuerpo ideológico del destino final de esas decisiones.
Trump va a continuar desmontando el Estado liberal de los
años sesenta y seguirá decidiendo en función del mercado, pero ya sin el agobio
de la ideología ultraconservadora. En los hechos, Trump perdió el consenso del
sector intermedio que votó por él en función del contrapunto de Hillary
Clinton, pero ha aumentado el apoyo de sectores conservadores y
tradicionalistas que desconfiaron en noviembre pasado de la victoria y que
ahora ven la posibilidad de regresar al modelo histórico del Estado puritano.
En el fondo, el proyecto de Trump no ha variado ni se ha
desviado; sólo se ha notado un ajuste a la realidad, aunque siempre pensando.
En los días de la campaña y en los pocos meses en la Casa Blanca, Trump ya le
tomó la medida al poder y lo está ejerciendo en función del poder mismo.
Los primeros cien días fueron de aprendizaje para Trump.
Política para dummies: La política se ejerce con realismo,
aunque se venda con demagogia.
Sólo para sus ojos:
- Recuerde todos los días el programa “La Agenda” de Carlos Ramírez y Roberto Vizcaíno en Éxtasis Digital en el 1530 de AM en la CDMX. El archivo de programas pasados en http://indicadorpolitico.mx y puede escucharlo en vivo por dispositivos móviles en cualquier parte del mundo a través de www.extasisdigital.mx y de www.laagendade.com. Y por Periscope en vivo y con imagen puede vernos en @carlosramirezh
- Escándalo en los EE.UU. por el libro que revela consumo de cocaína de Barack Obama y su relación con otra mujer mientras andaba con Michelle. A ello se agrega la crítica por el cobro de 400 mil dólares por conferencia de Obama.
- Los últimos datos señalan que en el Estado de México están muy consolidadas las simpatías electorales entre las cuatro fuerzas en contienda y por eso la disputa se dará en quitarse los votos entre sí y buscar algo así como el 5% de votos de indecisos que podrían marcar la diferencia.
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