Reflexión-es Daniel Dahlhaus

                          “Existen dos vías o medios por las cuales un gobierno       degenera: a saber: cuando se concentra o disuelve o cuando pasa de un gran número al pequeño, de la democracia a la aristocracia y de esta a la monarquía”                               Jean-Jacques Rousseau

Con miras al dos mil dieciocho el mapa geopolítico se encuentra puesto, resta ver los movimientos y estrategias fácticas para su legitimación y de ahí partir para saber la distribución del poder, esto a nivel País, pero me parece que el análisis no se limita a lo nacional,  la apertura a lo internacional es imprescindible de lo local indispensable.
Veamos este lado del hemisferio occidental, en Paraguay el proyecto de reelección causa furor en las calles, en Venezuela el Tribunal Supremo quiso y al final no asumió las funciones del parlamento, diversas naciones retiran sus representaciones diplomáticas y la noble OEA (Organización de los Estados Americanos) hace su intervención en un acto de asistir el colapso de varios países latinos. El vecino incomodo -más incómodo que nunca- además de hacer manifiesto todo su sentir republicano y hacer oídos sordos a lo evidente se encuentra a la espera del comportamiento en nuestra elección presidencial para renegociar algunos tratados.
Mientras tanto aquí en México el proyecto personal de MALO (Manuel Andrés López Obrador, su verdadero nombre) conocido como MORENA (Movimiento de Regeneración Nacional) cobra fuerza y rentabilidad para aquellos politicastros que dicen comulgar con su ideología, visión de País, preocupación por la sociedad así como de su futuro y que abrazan las causas sociales –dicen-. En su ambición  este peculiar actor, aparte de sus giras fuera del País, de manera regional recorre el propio para persuadir con una linea de discurso populista, cargada de rencor y en ocasiones retadora frente a instituciones armadas como educativas con la finalidad de ofrecer por una parte: a la ciudadanía; lo que él llama “La esperanza de México” promoviéndose como la única opción de cambio verdadero, vamos, ofrece lo que como Jefe de Gobierno del entonces Distrito Federal no pudo garantizar y que ahora dado el descontento y crisis de confianza en las instituciones políticas encuentra oportuna excusa. Él se la cree unos se la compran.

Por otra parte ofrece a la clase política: representar de manera dignas los cargos populares, austeridad financiera, democracia en la toma de decisiones al interior de su partido y la trascendente oportunidad de ser los neo liberadores de México, algunos paniagudos encuentran en este gran sofismo la calma a sus culpabilidades de su enfermedad, su extrema necesidad del “poder por el poder”.

Pero ¿acaso esta historia no la habíamos visto antes? ¡Claro que sí! Y hoy vemos sus lamentables consecuencias, sí cómplice lector, el caso de Venezuela con el comandante Hugo Chávez quien en sus dos intentos fallidos por ser presidente y que como reza –el vox populli- su tercera fue la vencida; claros vicios en el ejercicio del poder, represión, cero consenso, política de preposiciones; o estás conmigo o en mi contra, bajísimos niveles de crecimiento económico, inestabilidad social, ingobernabilidad y la lista sigue…y sigue…

Mientras tanto como aquella cantaleta de la infancia, en el senado de la república de los veinte senadores del PRD (Partido de la Revolución Democrática) que tenían, de los veinte que quedaban nada más les quedan ocho –debería desaparecer “la bancada”-, aunado a la disputa entre Padierna y Morón por la coordinación de la misma. -¡Qué desastre de partidos! le dice Vives a Cienfuegos en el recinto de bellas artes en plena revolución mexicana, en el libro “Arráncame la Vida”, ciento siete años después, yo, exclamo lo mismo.

En la cámara baja los diputados federales incitan a sus colegas, presidentes municipales así como a sus gobernados a replantear su sentir y hacer una labor de empresa multinivel (donde en la cima –desde luego- se encuentran ellos) para generar lo que en sus palabras llaman “La desbandada de las izquierdas”. Ya aquí en lo local la pequeña burguesía nacionalista ha comenzado sus movimientos; unos de manera mediática, otros exhibiéndose en “mítines” y los que más prudentes se ven a discresión, principalmente los electos por el principio de mayoría relativa, más por el “qué dirán” que por la vocación política, convicción ideológica que en nuestro mundo paralelo mucho importa. ¡Qué razón tenía Giovanni Sartori! Cuando justificaba que vivimos la agonía de la ciencia política.

Inicié la columna con parte del pensamiento de Rousseau en su contrato social, pienso que suficientes años, vidas y sucesos históricos han dado a las sociedades democráticas esa homeostasis social y de poder para su buen funcionamiento, sólo agregaría: “…y de la monarquía a la vanidad: traducida está en dictadura/tiranía”

El gran José Alberto Mujica Cordano lo dijo ya, cuando se le invito a México a ser parte de las giras de MALO, “-No acepte porque es un capricho individual, con gran carencia en el significado de izquierda, que transgrede los principios ideológicos del socialismo”. ¿Quién mejor que él para manifestar una opinión?. Mujica con toda claridad y calidad moral le dio el no. Escrito esto, abro la pregunta ¿Los mexicanos, también se lo daremos?. A menos en esta ocasión esta es mi reflexión.

@DanielDahlhaus

 



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