El bombón sabe cantar rancheras

Pablo Iriart

MIAMI, Florida.- Para encontrar la conexión mexicana con los negocios ilícitos del gobierno bolivariano de Venezuela, no es necesario ser Sherlock Holmes o Manuel Buendía: basta abrir la página del Departamento del Tesoro de Estados Unidos.

Los contubernios con empresas mexicanas que súbitamente se convirtieron en especialistas petroleras, en comercio exterior y en transacciones financieras por el mundo, comenzaron en 2019.

El encargado por Nicolás Maduro de operar esos y otros negocios ilegales en México, en Europa y en Asia, está preso en Miami desde el sábado: Alex Saab.

Si Saab canta, Maduro estará liquidado.

Y el repertorio del empresario colombiano, consentido del chavismo, es amplio. Incluye rancheras.

Antes de ir al tema –la conexión mexicana, según el Tesoro de Estados Unidos–, una aclaración: Saab no es un héroe de la lucha bolivariana contra las sanciones impuestas por Trump al comercio con hidrocarburos.

Las operaciones de Saab para lavar dinero sustraído de las arcas del Estado venezolano se inauguraron en 2011, cuando no había sanciones, el presidente de Estados Unidos era Obama, el de Venezuela era Chávez, y Maduro era canciller.

Bajo el paraguas de un programa social de viviendas para gente pobre, Saab compró 350 millones de dólares (del gobierno venezolano) en materiales de construcción a empresas ecuatorianas. Bueno, los contratos eran falsos, las empresas no existían y no se hizo vivienda alguna con ese dinero.

El dinero fue distribuido en distintos países, y la investigación comenzó cuando Saab realizó transferencias a un banco en Estados Unidos. Ese fue su error en esta trama. La punta de la madeja.

La claque chavista dice que no hay delito porque el perjudicado, el gobierno de Venezuela, no demandó a Saab.

Claro que no. Al contrario, lo premiaron.

Luego del enjuague con los 350 millones de dólares, el gobierno chavista le dio un contrato por 100 millones de dólares para construir gimnasios, pagados por adelantado (información de El País y Armando.Info).

La conexión mexicana es fácil de encontrar. Empieza en el comunicado del Departamento del Tesoro del 18 de junio del año pasado, que usted puede leer íntegro https://home.treasury.gov/news/press-releases/sm1038

Dice un párrafo: “Saab y (Joaquín) Leal, en colaboración con las empresas mexicanas Libre Abordo y Schlager Business Group, negociaron la reventa de más de 30 millones de barriles de petróleo crudo en nombre de PDVSA, aproximadamente el 40 por ciento de las exportaciones de petróleo de PDVSA en abril de 2020. Aunque Libre Abordo y Schlager Business Group afirmaron tener contratos con el gobierno de Venezuela de entregar camiones cisterna de agua y maíz a Venezuela, Libre Abordo y Schlager Business Group no entregaron maíz a Venezuela y enviaron aproximadamente 500 camiones cisterna, sólo la mitad de lo contratado, a precios muy inflados. Esto no coincide con la cantidad de petróleo crudo de PDVSA que fue extraído y revendido por Libre Abordo y Schlager Business Group, valorado en más de 300 millones de dólares”.

Un robo monumental.

La Unidad de Inteligencia Financiera de México informó hace un año que investiga 200 millones de dólares producto de esas operaciones fraudulentas.

Pero nadie sabe, nadie supo. Y el monto es 20 veces mayor a los sobornos de Odebrecht en México.

Desde su fundación, en 2010, Libre Abordo se dedicaba a compra y venta de equipos de limpieza, productos agrícolas y material para hospitales. Schlager (de los mismos dueños), a servicios de apoyo administrativo.

Su suerte cambió en 2019 –coincide con la entrada del nuevo gobierno mexicano–, cuando firman dos contratos con la Corporación Venezolana de Comercio Exterior (Corpovex, que centraliza todas las importaciones del país sudamericano) para la venta de maíz y camiones cisterna.

Hay más operaciones, con alimentos caducos.

Y reventa de petróleo venezolano, que no está sujeto a contabilidad.

¿Cómo se contactaron Saab (presunto prestanombres de Maduro) y esas empresas mexicanas?

¿Dónde está el dinero del sobreprecio de los camiones cisterna?

¿Quién se quedó con el dinero del maíz que se cobró pero no se entregó?

¿Quién se apropió los barriles de petróleo que llegaron de más a las empresas mexicanas?

Todo eso, y más, sabe Saab, porque él lo operó.

Si canta, ojalá que no se olvide de las rancheras.

Aunque el interés de Estados Unidos anda en otro lado: China, Rusia, Turquía e Irán.

En esos países (que son los verdaderos objetivos de EU), Saab creó empresas para blanquear fondos (en Hong Kong abrió una, de papel, para meter parte del dinero del programa de alimentos subsidiados, CLAP), y hasta fundió (en Turquía) lingotes de oro venezolano que no pasaron por ningún inventario oficial.

Todo lo anterior lo ha dicho el exprocurador del chavismo, Zair Mundaray, que huyó de Venezuela y se exilió en Colombia.

Aquí en Miami está el bombón.

“Canta corazón”, implora, melodioso, Alejandro Fernández.

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