Restringe Bergoglio Misa Tradicional

 


Los rumores eran ciertos. El Vaticano ha publicado hoy un motu proprio de Jorge Bergoblio con el que se carga el legado litúrgico de Benedicto XVI, el motu proprio Summorum Pontificum, por el que el cardenal Sarah dijo que el Papa alemán pasaría a la historia; pero Francisco no ha querido que sea así.

El Papa impone así más restricciones a la celebración anterior a la reforma conciliar, que liberalizara en 2007 Benedicto XVI. “Los libros litúrgicos promulgados por San Pablo VI y San Juan Pablo II, de conformidad con los decretos del Concilio Vaticano II, son la expresión única de la lex orandi del Rito Romano”, escribe el Papa. Esto quiere decir que ya no hay dos formas del rito romano.

A partir de ahora no habrá más erecciones de nuevas parroquias para los fieles que quieran la Misa Tradicional. En los lugares donde esté autorizado el Misal de 1962, de Juan XXIII, las lecturas de la Misa se proclamarán en lengua vernácula.

El Papa Benedicto XVI, el 7 de julio del año del Señor de 2007, mediante el Motu Proprio Summorum Pontificum, volvió a normalizar la celebración de la Santa Misa conforme al Missale Romanum codificado por San Pío V en 1570, y reeditado por última vez por Juan XXIII en 1962.

 

Fue la Misa de multitud de santos, mártires y confesores.

Fue la Misa de multitud de Papas, cardenales, obispos y presbíteros.

Fue la Misa de nuestros antepasados.

Fue la Misa que se oficiaba durante el Concilio Vaticano II.

Y camino de santidad durante siglos para muchas generaciones.

 

Hoy, el uso de la liturgia tradicional o gregoriana, y en concreto de la Misa según el Rito Romano tradicional, es cada día más frecuente en la Iglesia universal, resurgiendo con ello un tesoro espiritual y litúrgico, que se nos ofrece para mayor gloria de Dios, bien de toda su santa Iglesia, y salvación de nuestra alma.

Es la Misa llamada por Benedicto XVI como la Forma Extraordinaria del uso del Rito Romano, o también conocida como Misa tradicional, Gregoriana, de San Gregorio Magno, Usus Antiquior, vetus ordo, o denominada como Misa en latín. Promovida en nuestra ciudad desde el año 2004 por la Asociación Una Voce Sevilla, cuenta desde entonces con el beneplácito del Sr. Arzobispo.

Además de su catolicidad, espiritualidad, sacralidad, misterio, solemnidad, belleza, recogimiento, contemplación, uso del canto gregoriano…, etc., la Misa tradicional se caracteriza por:

 

1º El recordatorio constante del sentido sacrificial de la Misa, al ser ésta la renovación incruenta, real, y verdadera del Sacrificio de Nuestro Señor Jesucristo en la Cruz.

 

2º El sacerdote la oficia cara a Dios, ad orientem -hacia el Sagrario-, orientado en la misma dirección que los fieles, realzando con ello el carácter cristocéntrico de la liturgia de la Misa.

3º Salvo la Epístola, el Evangelio, y la homilía, la Misa se desarrolla en latín, lengua oficial de la Iglesia, contribuyendo con ello a la universalidad de la Liturgia.

4º El sacerdote pronuncia algunas oraciones en voz baja o en silencio  –especialmente durante el Canon-, lo que enfatiza el misterio y sacralidad de la Misa.

5º Se acentúan los momentos en que los fieles permanecen de rodillas, especialmente durante el Canon y la comunión -en la boca-, como muestra de adoración y reverencia ante el Sacrificio y la presencia real y verdadera de Nuestro Señor Jesucristo en la Eucaristía.



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