TRES CANDIDATOS …¿Y UN TRAIDOR?

 

TRES CANDIDATOS …¿Y UN TRAIDOR?

En la Alianza Federalista que rompió con la Conago hay al menos tres perfiles presidenciables para 2024: Enrique Alfaro, Javier Corral y Silvano Aureoles. Pero también podría haber un traidor entre sus filas, un gobernador que fue salvado por la 4T.

La Confederación Nacional de Gobernadores -mejor conocida como la Conago- pasó a mejor vida. Dejó de existir.

Los 10 gobernadores de la llamada Alianza Federalista le dieron la puntilla. El organismo ya no tiene el valor de ser interlocutor eficiente con el presidente en turno. Es casi letra muerta.

A la Conago que ya venía en agonía, la acabó de matar el desprecio que el presidente Andrés Manuel López Obrador viene demostrando por los mandatarios estatales.

En lo que va del 2020, solo se ha reunido en una ocasión con quienes son los firmantes del llamado Pacto Federal, los que sostienen el Pacto Fiscal. Y el encuentro duró menos tiempo de lo que se consume en una Mañanera.

Por eso los gobernadores de Jalisco, Nuevo León, Chihuahua, Tamaulipas, Guanajuato, Aguascalientes, Durango, Coahuila, Colima y Michoacán decidieron cortar por lo sano. Es inútil presentar un frente cuando nadie les responde enfrente.

Los separatistas son curiosamente los jefes políticos de las entidades más industriales, las que tienen el parque de la maquila automotriz y de tecnología más importante de México, incluídos Guanajuato, Coahuila, Nuevo León y Chihuahua.

Y también las entidades que concentran 9 de las 18 aduanas fronterizas con mayor actividad: Nuevo Laredo, Reynosa, Matamoros, Miguel Alemán, Colombia, Piedras Negras, Ciudad Acuña, Ciudad Juárez, Ojinaga y Ciudad Camargo.

Pero el quiebre del nuevo bloque de gobernadores rebeldes no es sino la instalación de una auténtica oposición al gobierno de la Cuarta Transformación.

Eso sin contar que, en el seno de la nueva Alianza Federalista, se ubican tres mandatarios que curiosamente ya puntean como precandidatos presidenciales para el 2024.

El más relevante de todos es Enrique Alfaro, el gobernador de Jalisco que por su independencia se perfila como un precandidato presidencial favorito desde Movimiento Ciudadano.

Con un PRI y un PAN deteriorados por los escándalos de corrupción denunciados en los casos Lozoya y García Luna, la cruzada política articulada por Dante Delgado se instala como una oposición alternativa y relevante.

Sobre todo si en las elecciones del 2021 logran hacerse de lo que podría ser otra joya de la corona, Nuevo León, que a la par de Jalisco harían un auténtico frente opositor a Morena, que tiene hoy como su estado insignia a la Ciudad de México.

El otro precandidato que se fortalece dentro de esta Alianza Federalista es Javier Corral, el gobernador de Chihuahua, quien ante la inmovilidad de Ricardo Anaya o el freno al México Libre de los Calderón, se presenta como la opción de corte panista más viable.

Corral redobló su apuesta no solo con la judicialización del caso de su antecesor César Duarte, sino por apuntar todas sus baterías hacia el PRI y el presunto desvío de recursos en 2015, operados en media docena de estados a través de la llamada Operación Zafiro.

Y el chihuahuense ya puso su resto sobre la mesa, incluyendo en esa desviación de recursos no solo al abogado Juan Collado, sino también al ex presidente Carlos Salinas de Gortari. Corral está desafiante, al mismo tiempo que posicionante.

Un tercer precandidato potencial para el 2024 -este por lo que queda del PRD- es el michoacano Silvano Aureoles, quien también aparece como uno de los firmantes del acta de defunción de la Conago y como uno de los diez padres de la nueva Alianza Federalista.

Pero el que es digno de analizar con hartas reservas es el caso de Jaime “El Bronco” Rodríguez Calderón, el gobernador de Nuevo León que también se instaló entre los sepultureros de la Conago.

Sobre todo cuando algunos personajes del gobierno de la Cuarta Transformación operaron para perdonarle la vida, después de que el TEPJF (Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación) lo encontró culpable del flagrante delito de desviar recursos públicos para su campaña presidencial en el 2018.

¿Será acaso que El Bronco será usado como Caballo de Troya para llevar información desde la Alianza Federalista a la mesa de las decisiones políticas de Morena o del gobierno de la Cuarta Transformación?

No es difícil imaginarlo cuando el mismo gobernador de Nuevo León sabe que si está libre no es porque la Suprema Corte le salvó el escollo, sino porque la voluntad política desde el Palacio Nacional fue la de perdonarle la vida para que, desde su supuesta “rebeldía”, acabara jugando en su cancha. ¿Traición en la nueva Alianza Federalista? Ya lo veremos.

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